Por Juan José Rosales Gallegos

En política no existen las casualidades y todo tiene consecuencias. Los espacios se ocupan y la ubicación (en el más amplio de los conceptos), forma parte del terreno de las decisiones. En un evento público y político de enorme trascendencia, cómo fue la presentación del Equipo de Transición del gobernador electo, Alfredo Ramírez Bedolla, el lugar que ocupó cada integrante es un mensaje. Estar ahí, significa mucho; dónde te colocaron, significa más.

La representación de La Última Cena, plasmada magistralmente por el genio Da Vinci, por ejemplo, nos enseña la importancia de los lugares y el rol que se asigna a los ocupantes. Juan, el apóstol más amado; Simón Pedro, Judas Iscariote, Tomás, Santiago, el propio Jesús al centro de la mesa, son parte de la perspectiva y el mensaje. La presentación pública de un “equipo” es para exhibir fortaleza que pretende generar confianza, mostrar solvencia y capacidad de mando. Por lo tanto, ningún lugar asignado en la presentación del Equipo de Transición es una ocurrencia o jugada de la fortuna.

Al centro, Alfredo Ramírez Bedolla, ataviado muy al estilo de la cuatroté: corbata corta y desaliñada de un color morado que no tiene sentido; saco arrugado y pantalones en una situación similar. A su derecha la excandidata de Movimiento Ciudadano al gobierno del estado, Mercedes Calderón, luciendo en su cuello una mascada que rompe la monotonía del atuendo de Ramírez. Ahí está Mercedes, cerca de quién fuera su “adversario”, un signo claro de complicidad (de esas que se construyen en sigilo y con el tiempo) y de agradecimiento de ambos. En la izquierda, Brenda Fraga, el tributo a los aliados del Partido del Trabajo.

Luego de Mercedes Calderón en la misma línea dos piezas fundamentales, Luis Navarro García y Yarabí Ávila, les tocará hacer mancuerna para atender los temas financieros, sin estar definido aún el rol institucional que cada uno desempeñará. Al lado de Brenda Fraga, Carlos Torres Piña, discreto, como siempre, pero entendiendo el momento. Hoy, no se trata de disciplina al interior del grupo cercano para ganar la confianza del “candidato”, se trata de fortaleza y mostrarse al exterior con lo logrado. En Torres Piña descansa desde ahora, gran parte de la estabilidad política de este nuevo proyecto y su transitar en el futuro inmediato.

En la segunda fila integrados al campo gravitacional de Ramírez Bedolla, Hirepan Maya, Víctor Toledo, Giuliana Bugarini, Roberto Monroy y Elvia Higuera. También en primera fila (no tan cerca) una incorporación que se debía presumir, Marx Aguirre, que envuelta en su “disposición para trabajar por Morelia y Michoacán”, siempre está muy atenta a las oportunidades. Muy atrás algunos compromisos que, de última hora se incluyeron como parte de una negociación: Víctor Báez, Tere Mora, Mariana Sosa, Teresa López, Feliciano Flores, Elías Ibarra y Juan Manzo.

Cómo siempre, eludiendo los reflectores que, algunas veces marean y deslumbran, el “cerebro” de todo lo que pasará, Isidoro Ruíz Argaiz.