Por Patricia Padrón

Qué difícil es salir a trabajar en un México donde la lucha contra el crimen está sentada en abrazos a los delincuentes, solo que al parecer a ellos no les han informado.

La política de combate a la inseguridad que se pregona desde Palacio Nacional, donde todos los días se reúnen las autoridades no ha rendido frutos, y no lo digo yo, lo dicen las estadísticas oficiales, las del Presidente de la República.

Es hoy por hoy, el mandato federal más sangriento, ni la guerra de Calderón cobró tantas vidas como la pasividad –o entreguismo—de Andrés Manuel López Obrador.

Porque las y los desaparecidos, las y los muertos solo se siguen apilando sin que el señor se inmute.

Este sábado 17 de julio de 2021, un joven de apenas 25 años desapareció en Cotija, Michoacán, Armando Cárdenas Ambriz perdió todo contacto con su empleador, Banco Azteca y con su familia.

La Fiscalía General del Estado desplegó el operativo indicado para la búsqueda de personas desaparecidas, mientras que la Federación mantiene sumido al país en el miedo de salir de casa sin saber si volverá.

Por mi primo y por todos los desaparecidos en este país, ya basta de mezquindad Andrés Manuel.