Por Lorena Cortés

En la mañanera del pasado 15 de julio, el presidente López Obrador sentencio “… si no terminamos de pacificar a México, por más que se haya hecho, no vamos a poder acreditar históricamente nuestro gobierno…”.

La gran mayoría de los países latinoamericanos han lanzado programas, operativos, campañas, acuerdos de paz etcétera, para lograr pacificar sus territorios que están en disputa por organizaciones de la delincuencia organizada y que han convertido a Latinoamérica en la región más violenta del planeta: 33% de los homicidios del mundo ocurren en esta región, región que concentra tan solo el 8% de la población mundial. Homicidios que se concentran en Brasil, Colombia, México y Venezuela. Los expertos coinciden que una de las principales causas de la violencia en la región es la Guerra contra las Drogas, decretada hace 50 años en Estados Unidos, por el presidente Richard Nixon en 1971.

A propósito de que este año se cumple medio siglo de esta guerra contra el narcotráfico el General colombiano Oscar Naranjo, uno de los referentes obligatorios en el mundo del combate al narcotráfico, hace unos meses público un libro titulado “Se creían intocables” narra como bajo su liderazgo cayeron grades capos del narcotráfico en su país y como hoy reconoce que ha sido una guerra fallida, entre los países que padecen esta dramática problemática, incluido México.

El General Naranjo señala que la evolución de esta lucha se ha basado en lecciones de fracaso en fracaso, cita que cuando se declara esta guerra contra el narcotráfico en los años setenta, se creía que era determinante confinar las drogas, fue que las autoridades en el mundo salieron confiscar las drogas por montón. Con los años, se dieron cuenta que no producía ningún impacto.

Entonces pasaron a la estrategia de capturar a los jefes de las organizaciones de narcotraficantes, lo que tampoco dio resultado; pasaron a capturar a las organizaciones en general y las cárceles se llenaron de personas por ese delito. Y el problema persistió.

Se comenzó a atacar las finanzas y el lavado de activos ilícitos, vía correcta que no ha alcanzado para reducir la violencia letal vinculada a los grupos criminales. Puntualiza Naranjo en su libro.

Mientras todas estas estrategias se han llevado a cabo hay una gran paradoja: creció la producción de drogas, creció el consumo, creció la violencia asociada al narcotráfico y creció la corrupción. Por lo tanto, señala el General, estamos en un punto de inflexión para replantear nuevos paradigmas que permitan avanzar con el tema en Latinoamérica.

Al condicionar el juicio histórico de acreditar a su gobierno a la pacificación del país, el presidente Obrador está en ese punto de inflexión, pues su propuesta de intervenir en los 50 municipios más violentos ya se intentó sin éxito, en el sexenio anterior, por lo que tendrá que buscar otros métodos para revertir la tendencia de la violencia letal en el México.