Por Juan Bernardo Corona

Sin lugar a dudas el tema más importante de estos días es la vacuna contra el COVID-19 y la manera en la que la están aplicando en nuestro país.

En primer lugar, no debemos dejar de sorprendernos por los grandes avances de la ciencia, ya que como nunca antes en la historia, en menos de un año se logró desarrollar una vacuna contra un nuevo virus.

Este hecho nos confirma que la ciencia, así como la tecnología, son sectores que deben tener todo el apoyo del estado, pues su buen funcionamiento y desarrollo son fundamentales para la estabilidad y un mejor futuro del mundo entero, incluido nuestro país.

México debe caminar en este rumbo. Es sumamente lamentable que aquí, en cambio, en los dos último años, el gobierno y los legisladores de Morena hayan decidido castigar severamente a la ciencia y la tecnología con recortes a sus presupuestos, así como con la desaparición de fideicomisos que los impulsan.

Esta decisión de darle la espalda a estos dos sectores demuestra que quienes hoy tienen la mayoría en el Congreso de la Unión no entienden el mundo actual y, peor aún, no quieren tratar de entenderlo, dando un profundo salto al pasado.

Confío que este año, estas y otras pésimas decisiones habrán de corregirse en el país. Es momento de entrarle de lleno al futuro e impulsar a sectores que abonen en el desarrollo de México, en todos los sentidos: económico, ambiental y de libertades personales.

Respecto al proceso de vacunación contra el COVD-19 que se está llevando en México estamos peor aún.
Desde un inicio, en estas mismas charlas, advertimos la peligrosa intención del gobierno de la República y de su partido de utilizar las vacunas con un fin electoral y, lamentablemente, no nos equivocamos.

Repudiamos que el gobierno pretenda manipular a la sociedad diciéndole que es él quien le está regalando esas vacunas. ¡No, señores!, la aplicación de las vacunas no es un acto de buena fe de su parte, es una obligación que tienen. La salud es un derecho universal.

Mucho menos es un acto de caridad, pues esos biológicos tienen un precio que estamos pagando todas y todos los mexicanos a través de nuestros impuestos. ¡Dejen de querer manipular a las y los mexicanos.

También muy preocupante que, cuando aún no ha concluido la primera etapa de vacunación, que tiene como finalidad vacunar al todo el personal que atiende en primera línea al COVID y el resto del personal del salud del país, se haya iniciado la segunda etapa.

Esta evidente urgencia del gobierno de querer vacunar a las y los electores, sigue dejando en un muy alto riesgo de contagio al personal médico que no ha recibido la segunda dosis de la vacuna.

¡Y ni qué decir de todas y todos los doctores que atienden en las farmacias de las colonias de nuestro país y de los policías y de la Guardia Nacional, que también están la primera línea! ¡De ellos se han olvidado por completo!

Por supuesto, es muy importante que también se proteja a las personas de la tercera edad, pero si no queda completamente vacunado ese primer frente contra el COVID, de nada servirá esta proceso. ¡Basta ya de improvisaciones!

Ahora bien, como dijimos, las brigadas conformadas para la aplicación de la vacunación, en las que solo participan dos personas del sector salud, dos de la Guardia Nacional y el resto son parte del ejército electoral de Morena, están utilizando descaradamente la vacuna, aprovechándose de la esperanza de la gente.

Exigimos que esos vividores de la nación, porque eso es lo que son; para nada son servidores de la nación, dejen de tomarle fotografías a las credenciales de elector y a las mismas personas que están siendo vacunadas. ¡No hay ninguna necesidad de cometer tal atropello!

A todo esto se suma la selección de los 333 municipios que han hecho para iniciar la segunda etapa de vacunación, que nuevamente advierte un tinte completamente electoral.

Ayer se dio a conocer que, de acuerdo con el Índice de Vulnerabilidad que elaboró la UNAM, son 607 los municipios que no pueden enfrentar la pandemia.

Sin embargo, sólo 9.2 por ciento de ellos fue seleccionado para iniciar la vacunación de la población en general, dejando fuera, por ejemplo, al municipio de Coxquihui, en Veracruz, que es el más vulnerable del país.

Donde es muy evidente el manejo electoral de este tema es lo que sucede en la Ciudad de México, donde las alcaldías de Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta, fueron elegidas, a pesar que en Xochimilco se tiene un nivel de vulnerabilidad más alto.

¿Y en qué se basó el gobierno para hacer esa elección? Simple: En 2018, Morena ganó en Xochimilco, mientras que en Cuajimalpa lo hizo el PRI, y en Milpa Alta y en Magdalena Contreras. el partido en el poder, de acuerdo a las más recientes encuestas, podría perder en esas alcaldías.

¿Qué sucede en Michoacán? Aquí decidieron instalar 25 puntos de vacunación en siete municipios: Apatzingán, Múgica, Buenavista, Villamar, Parácuaro, Tingambato y Áporo.

Me da muchísimo gusto que los paisanos de estos municipios, donde tenemos amistades muy queridas, ya estén siendo vacunados. ¡Sin duda, es una gran noticia!
Pero, amigas y amigos, ustedes tienen la mejor opinión: ¿Acaso no hay otros lugares en Michoacán donde el nivel de vulnerabilidad es mucho mayor?

¡Es indignante el uso electoral que se le está dando a la vacuna! Debe parar la utilización de los promotores del voto y distribuidores de los programas sociales y tomarse en cuenta a la estructura de salud de los estados.

La vida de las y los mexicanos no puede estar sujeta a los intereses personales del gobierno de la República ni de su partido.

Estemos muy atentos, amigas y amigos y denunciemos cualquier tropelía. Hacemos un atento llamado a todas las autoridades a aplicar la ley, pues es evidente el uso de recursos públicos con fines políticos y electorales.

La vacuna contra el COVID-19 es un derecho que tenemos todos los mexicanos, pues es pagada con nuestro dinero. No es una dádiva ni un regalo de ningún gobierno.

¡No podemos permitir que se juegue con la vida y la esperanza de las personas!

Cuídense mucho, por favor. La pandemia aún no está controlada y todavía tendremos que vivir con ella por mucho tiempo, pues el ritmo con el que va avanza la vacunación es sumamente lento: en dos meses solo se ha podido vacunar a poco menos del 1 por ciento de toda la población.