CuartoPoder / Ana María Cano

Morelia, Mich.-A Michoacán le urge actualmente estar a la altura de su historia, de aquellos personajes que no dudaron en brindar su vida en la lucha por la transformación de la sociedad y sus derechos. Y son los servidores públicos actuales los primeros que deben honrar estos antecedentes, puntualizó Jesús Sierra Arias.

El magistrado presidente del Tribunal de Justicia Administrativa de Michoacán (TJAM) consideró que hoy día, por el bien de la entidad, no deben imperar las ofensas, las balas y los juicios, pues lo mejor es resolver los problemas mediante la cultura de la paz en un marco de la sana convivencia social.

Entrevistado en el programa “Conexión” que conduce el periodista Víctor Armando López, y que se transmite en vivo en Facebook a través de las direcciones @LaPagina y @cuartopodermich, destacó que lo más recomendable entre semejantes es que los conflictos se resuelvan de manera armónica sin llegar a un tribunal, y menos a escenarios de balas y confrontaciones violentas.

A consideración del jurista, quien se ha desempeñado en diversos cargos, debe quedar en el olvido el término “funcionario público”, una vez que la responsabilidad que se tiene es la de servidor de la sociedad, lo cual beneficia y dignifica la labor.

Sobre el tema de la Administración Pública, dice actualmente se busca un gobierno abierto, que tenga una participación directa de la sociedad en las decisiones: “Ya no es gobernar para la sociedad sino es gobernar y administrar con ella”.

Jesús Sierra Arias es oriundo de Churumuco, Michoacán, lugar que colinda con el estado de Guerrero. A sus 56 años de edad, e hijo único, recuerda que sus padres tuvieron que moverse en la búsqueda de trabajo y mejores condiciones de vida.

Ante la falta de desarrollo en su pueblo, sus padres salieron hacia Ciudad de México, Chiapas y Estado de México, para finalmente instalarse en Toluca, lugar donde cursó sus estudios básicos hasta los profesionales en la Facultad de Derecho.

Una vez que concluyó su carrera profesional, después de tres años de laborar ahí, se trasladó a Morelia, y aunque no conocía a nadie en la capital michoacana, quería desarrollarse en un lugar de Michoacán que tuviera un mejor clima, en comparación con las zonas frías donde había vivido.

Actualmente, Jesús Sierra es Magistrado Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa. Ha desempeñado diversos cargos dentro de la Administración Pública desde la asesoría jurídica en el Poder Legislativo, consejero del Consejo del Poder Judicial del Estado, secretario de la Secretaría de Educación en el Estado, secretario ejecutivo de la implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal, entre otros.

«Siempre había querido llegar a Morelia, no se ha había podido por diversas circunstancias de la vida, pero al final llegué, mi primer trabajo aquí fue como asesor en el Congreso del Estado, posteriormente me hicieron el favor de designarme como secretario técnico de la entonces Comisión Estatal Electoral, que fue el antecedente de lo que es hoy el Instituto Electoral de Michoacán (IEM)».

Señala que a partir de ahí llegaron diversas tareas a desempeñar, por lo que ahora está en el Tribunal de Justicia Administrativa al frente de la Primera Sala Ordinaria Administrativa, y mientras el Congreso del Estado no decida otra cosa, estará ahí en un periodo de cinco años.

«Morelia es una ciudad bonita, se vive bien en todos los sentidos y es muy bondadosa con la gente que llega aquí. Llegué ya con experiencia porque habÍa trabajado año y medio antes de salir de la escuela, lo que me permitió conocer tareas en ciertas materias, eso me abrió el paso más fácil en Morelia».

Sierra Arias se siente afortunado de conocer todo Michoacán, así como a muchas personas que han marcado su vida de alguna manera.
Platicó que de su natal Churumuco salió cuando apenas tenía solo un año de edad, pero sí recuerda, que todos los años regresaban ahí en la época de vacaciones, aún y cuando desde Toluca tardaban casi día y medio para llegar hasta su tierra.

«En las vacaciones recuerdo que me caía de los árboles, me tropezaba, tengo una cicatriz en la cabeza porque un caballo me tumbó, pero en realidad, siempre me la pasé muy bien., y me la sigo pasando porque voy cada vez que puedo a la casa de mis papás».

Con nostalgia dice que Churumuco era muy diferente al que ahora es, él podía ir por la calle de su pueblo caminando y sabía si la gente estaba comiendo, acostada o sentada, se sabía todo porque no había puertas ni bardas en las casas, pero hoy, ya no se ve nada, ya todas tienen sus bardas y puertas cerradas, dice.

Como abogado de formación, dice que en su familia no había parientes profesionistas, ya que no tuvieron oportunidades académicas, de ahí que sus padres siempre buscaron la manera de apoyarlo para que con él no sucediera lo mismo.

Sierra Arias recuerda que cuando estudió la preparatoria, escogió el bachillerato de Ciencias Sociales, pensando en el Derecho, en una carrera que le permitiera socializar.
Sin tener referencias ni familiares que lo influenciaran en ser abogado, decide estudiar Derecho.

«Yo veía que los abogados tenían muchas relaciones, los veía en los periódicos, en las noticias; entonces me llamó la atención por esa razón. Posteriormente ingresé a la Facultad de Derecho, y heme aquí, creo que no me equivoqué de carrera y afortunadamente he podido desempeñarme en diversos puestos de servicio público, lo que me ha permitido conocer mucha gente».

El Derecho

El Derecho, señala, tiene una gran influencia en las personas durante toda su existencia, incluso, desde antes de que se nazca ya tiene el derecho a la vida,así como al morir.
La práctica del Derecho me ha dado la oportunidad de probar el compromiso social que tengo, así como el poder influenciar en la propia transformación de la sociedad.

«El Derecho tiene una influencia permanente y cotidiana en la vida de cada uno de nosotros a veces de modos felices y otros de modos infelices, por el carácter penal cuando te ves privado de tu libertad, y en otros casos para resolver problemas tan comunes dentro del Derecho Familiar; en todos los casos el derecho tiene influencia», explica.

El magistrado presidente del TJAM subraya que lamentablemente el Derecho no es tan conocido ni apreciable por mucha gente, una gran mayoría de personas no sabe cómo ejercer el derecho en el sentido de sus propios derechos.
Al ignorar el Derecho, explica, las personas pueden caer en manos de gente mal intencionada, que es abusivas y es cuando las cosas se vuelven lamentables.

Jesús Sierra indica que Michoacán ha tenido varios momentos de brillantes, donde se han generado corrientes ideológicas y políticas muy importantes, con cambios políticos en el sistema nacional, con grandes transformaciones de instituciones en los últimos 30 años.
Por ejemplo: «Los gobiernos dejaron de tener la intervención directa en las elecciones en los diferentes procesos, vinieron una serie de transformaciones jurídicas que fueron haciendo a un lado el control absoluto del gobierno sobre los temas públicos y se empezó a incorporar la sociedad civil, y eso lo vivió Michoacán de manera intensa».

El magistrado recordó que se empezó a cuestionar el poder público y a dejarse de ver como un todo, y la sociedad vio a sus pares como iguales.

Los actos de la administración pública

«La Administración se puede volver un gran instrumento para facilitar la vida cotidiana de las personas o también se puede convertir en un lastre, sobre todo si quien la integra no entiende esta nueva visión y en consecuencia no colabora, y puede convertirse en una pesadilla».

Explica que el Tribunal de Justicia Administrativa tiene incidencia en actos de gobierno, por lo que cuando se atenta contra intereses de la sociedad, esto puede ser cuestionado a través de un juicio.
Sierra Arias explica que los actos de la Administración Pública tienen tres efectos en la esfera jurídica de las personas: 1) La amplia, por ejemplo cuando tramita una licencia de conducir; 2) la restringe, es decir, cuando el gobierno te quiere quitar ese permiso; 3) la cuestiona, si ese acto no tuvo una motivación o fundamento, esa persona puede disputar.

«Algunos de los actos que se pueden cuestionar ante un Tribunal de Justicia Administrativa, pueden ser por ejemplo que no les den un permiso para construir, o les nieguen una toma de agua o que les cobren de más el agua. Es decir, el ciudadano puede impugnar actos del gobierno municipal o estatal, o de los partidos políticos y sindicatos.

El magistrado reconoce que al ser nuevos este tipo de tribunales poca gente acude a ellos, por lo que promueven algunos cursos de capacitación, además de que realizan visitas a otros órganos jurisdiccionales para conocer como están funcionando.

“Tenemos personal muy capacitado, de ahí que invito a la sociedad a que tengan confianza en el Tribunal, puede ser que no solucionemos su asunto si no tienen la razón, pero eso no significa que haya acciones desviadas personales».

Jesús Sierra considera que de nada sirve la inversión, de nada sirve el Estado de Derecho y las instituciones, sino hay una disposición para el diálogo, para desarrollar las cosas en concordia. “Creo que a Michoacán le falta tener la oportunidad de hacer las cosas a través de una cultura para la paz».