María Concepción Contreras e hijo Leopoldo Lecuona

CuartoPoder / Antonio García García

Morelia, Mich.- Leopoldo Lecuona se encuentra postrado en la cama desde que nació hace 29 años, pues padece de un síndrome que le imposibilita hacer una vida normal. Y su madre María Concepción Contreras debe mantenerlo y cuidar de él diariamente y a todas horas para que su vida no corra el riesgo de perderse.

Leopoldo Lecuona vive en el centro de Morelia en una calle escondida cerca de la casa donde hace cientos de años vivió Morelos, su casa es vieja y está derrumbándose de la presión que tiene de los negocios vecinos, quienes si se permiten remodelaciones continuas. Los muros están desvencijados y con moho, los muebles son pocos y sin nada que los cubra, sólo se le amontonan cosas inservibles y documentos médicos de Leopoldo.

Ante la pobreza, Leopoldo, que no puede hablar y que pasa la mayoría del día dormido, no come bien y su madre sufre para poderlo mantener.

María Concepción Conteras sale diariamente a buscar una ayuda en el gobierno, de quien ha escuchado hasta el cansancio ayudará a las personas discapacitadas; no puede trabajar pues es jubilada y su pensión únicamente le sirve para atender a Leopoldo en el Seguro Social y comprar las medicinas que le mantiene vivo. Los demás gastos de la casa, ni ella misma sabe cómo los solventa.

María Concepción grita a los políticos y les exige que le ayuden, pero nadie la toma en serio y le dan ayudas nimias y despensas, cosas que como ella dice, “su hijo no necesita”. Así, entre dientes y casi con pena, expresa que lo que necesita ella y su hijo es una pensión económica que le permita atender a Leopoldo como se lo merece y mejorar la vida que llevan.

“Me van a operar de los riñones porque tengo insuficiencia renal, pero no tengo quien cuide a mi hijo”, se dolió hasta las lágrimas.

Agradece la ayuda que le ha prestado el DIF Municipal y su directora María Elena Silva, pero admite que es insuficiente, y se nota en el estilo de vida que lleva, en las carencias que enfrenta diariamente. La directora municipal, que ha estado durante todo el recorrido de la casa de Leopoldo, promete que habrá una nueva política para los discapacitados con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y además, se compromete a ayudar de su bolsillo.

Así, la madre del discapacitado denuncia la poca falta de apoyo del gobierno y exige que se le ayude. Finalmente se encomienda a Dios y se despide al filo de su puerta vieja, en una casa cualquiera del centro moreliano, lleno de historia pero con lugares tan vieja y tan abandonados que sucumben ante su desgracia misma.