Por Patricia Padrón

Bien dicen que el que nada debe, nada teme. Y como balde de agua fría le cayó la decisión del INE a Morena al negarle el registro a su abanderado, Raúl Morón Orozco quien agotará todos los recursos legales existentes para acreditar que no hizo lo que en diversas plataformas digitales se difundió que hizo.

Y es que entre más analizamos el hilo de las cosas, más se enreda, pues ahora dice que ser coordinador de la 4T en la entidad le da algo así como un cargo dentro de Morena, lo que está bien.

Lo que no es lindo es que no pueda comprobar de donde pagó sus giras políticas a las que lo acompañaba un séquito de funcionarios municipales, que si bien fueron en su mayoría los fines de semana, de que se tiene que gastar se tiene que gastar.

Peligroso sería que le comprueben que los gastó del erario público, si ya está mal no querer rendir cuentas escudándose en que no estaba registrado como precandidato pero invirtiendole como tal, y haciéndose propaganda desde el R21 a la fecha.

Si vamos a empezar con engaños y mentiras, empezamos mal, aún y cuando el Tribunal Federal Electoral le validara el registro, pues ya serían dos las sombras sobre su candidatura, la imposición de Morena y ahora los gastos del no precandidato que quiere ser candidato.