Por Patricia Padrón

La falta de medicamentos en el país es la otra epidemia que está afectado a las y los mexicanos más vulnerables, ellos quienes no tienen acceso a un costoso seguro médico y siguen esperando un sistema nacional de salud como el de Suiza.

Ante la tercera ola, 103 hospitales del país se reportan saturados, principalmente en los estados en Semáforo Naranja y van para arriba el número de camas ocupadas por pacientes infectados de COVID-19.

Durante la segunda ola, los estados alcanzaron a librar la sobredemanda con los remanentes de compras anteriores y lo poco que envió la Federación en cuanto a medicamentos para la atención hospitalaria.

Los insumos para sedación, equipos de protección y tratamiento para las áreas COVID-19 están limitados y las pocas reservas prenderían las alarmas en la operación al interior de los nosocomios reconvertidos en la red IRAG.

Amén de que siguen sin llegar los medicamentos oncológicos para niños y adultos, y que quienes tienen otros padecimientos también deben ver como comprar sus medicinas, esas que, si había con los liberales y conservadores y que, si se les entregaban,

Triste es que la austeridad republicana se refleje en este ámbito tan sensible como lo es la salud, y no en los viajes, excesos y lujos de los nuevos ricos y empresarios de apellido López.