CuartoPoder / Helena Cintora, CEO Methodos Consultoría

Morelia, Mich.-El gran talón de alquiles de varios funcionarios y políticos parece ser la puntualidad, ésta es una virtud que demuestra interés, educación y respeto. La gran mayoría de los eventos en sus agendas, son convocados por ellos y aún así llegan tarde.

Muchos justifican su impuntualidad en los eventos, queriendo hacer bromas o señalando que se encontraban en una importante reunión con grandes personajes, lo cual solo empeora su fatal error, ya que pareciera que ese encuentro fue más relevante.

En muchas ocasiones no es únicamente trabajo del político, en esto se ven involucrados también sus responsables de agenda, quienes deben considerar ajustes de tiempo para evitar este tipo de retrasos, que dependen de muchos factores como el clima y hasta la vialidad. Para evitarlo existen muchas estrategias que se pueden implementar para cumplir en tiempo y forma los compromisos.

La impuntualidad da una pésima imagen al político, demuestra poco interés, confianza y seriedad, además de que causa molestia en las personas que lo aguardan. La investidura de un cargo o el ser candidato, no justifica de ninguna manera esta gran falta de respeto al tiempo de los demás, aunque ellos crean lo contrario.

La puntualidad puede reflejarse como una de las mayores fortalezas de un candidato o su peor debilidad, en tiempos electorales, los candidatos deberán dejar a un lado su ego de rockstars y disciplinarse en ganarse el “bono” por llegar a tiempo. Es una disciplina que debe ser autoimpuesta, pareciera que al tratarse de personajes públicos su tiempo es poco y debido a eso, los ciudadanos debemos ser comprensivos y darles el derecho de abusar del nuestro.

Se debe entender de una vez por todas que nuestras vidas no giran alrededor de sus tiempos, que darse el lujo de tener esperando a las personas es de pésimo gusto y no por ostentar un cargo debemos rendirles pleitesía.