Por Patricia Padrón

Con la designación de Alfredo Ramírez Bedolla como el candidato de Morena a la gubernatura de Michoacán, inició la recta final rumbo a las elecciones, donde la decisión ciudadana será fundamental para trazar el camino de la entidad.

Y porque la decisión, porque si gana la apatía se le abrirán las puertas del Gobierno a Leonel Godoy Rangel, cuyo mandato estuvo enmarcado por corrupción y violencia, incluidos los granadazos que sembraron un profundo miedo y dolor en la población que sigue sin reponerse de esa época obscura.

En menos de 30 días, se jugará el futuro de todos, indistintamente de partidos y colores, está sobre la mesa la seguridad, estabilidad y progreso para nuestras familias y nuestros hijos.

En cada voto se juega la ruta del futuro, el desarrollo y la modernidad, a través de un equipo joven encabezado por Carlos Herrera, o dejar que llegue el autoritarismo y la improvisación que a nivel nacional ya ha costado cientos de miles de vidas, no solo por el COVID-19, sino por la inseguridad y falta de políticas públicas eficaces para el desarrollo de las y los mexicanos.

En las más recientes encuestas de El Financiero y Demoscopia, se refleja un escenario donde en Michoacán se perfila una elección muy cerrada, por lo que serán la capacidad de movilización de las estructuras partidistas, la que lleve mano el próximo 6 de junio.

Reflexionemos con nuestra familia y nuestro círculo, no hay manera de negar el avance en salud, seguridad y educación que ha tenido en Michoacán, como tampoco se puede negar que si faltan medicamentos es porque la Federación no los envía, si el crimen organizado florece es porque les dan abrazos y no balazos, y que no hay plan educativo que alcance si lo anterior está endeble.