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CuartoPoder / Redacción

Ciudad de México.- El heredero de la afición le dio el pase a la final del Guardianes 2021 al Cruz Azul. Santiago Giménez –hijo del Chaco– se lanzó, peinó el esférico y anotó el gol de la victoria celeste sobre el Pachuca (1-0).

Santi no debió empezar el partido de vuelta, pero una lesión de Bryan Angulo le dio la oportunidad. Fue él, a sus 20 años de edad, que metió a La Máquina a su séptima final de Liga MX desde el Invierno 1997.

Dirigidos por Juan Reynoso –capitán de aquel equipo noventero–, los celestes impulsaron el sueño por la Novena a lo más alto. El próximo domingo, en el Estadio Azteca, tienen cita por el ansiado trofeo del futbol nacional.

Un primer tiempo sin goles, pero sí con dominio celeste, que no se logró concretar sobre el arco de Oscar Ustari. Un pisotón sobre Juan Escobar pasó de alto por parte del árbitro César Arturo Ramos, ni siquiera lo consultó con asistentes de cabina. Lo más peligroso fue un poste de Jonathan Rodríguez, en los suspiros previos al descanso.

Este resultado le daba el pase a los cementeros, pero era muy arriesgado, porque los Tuzos con el esférico se mostraron verticales y en cualquier descolgada los ponía en jaque para sobrevivir la serie.

Para la segunda parte, los hidalguenses perdieron el orden defensivo y abusaron del ataque. Una táctica que Reynoso esperó con paciencia, porque así se liberaría el gol a su favor, tal y como sucedió. En un contragolpe celeste, Luis Romo encontró a Giménez, quien desvió el esférico a las redes de Ustari (minuto 52).

Santi no había nacido cuando La Máquina alzó su octavo título de Liga MX, pero es un joven de cantera, que siente los colores al máximo y que gritó su anotación con todo, por igual que todos los aficionados que asistieron esta noche al Coloso de Santa Úrsula.

Jesús Corona, el de 40 años de edad y sin contrato para el próximo torneo, salvó al Cruz Azul, con una atajada de reacción felina. El Pachuca adelantó líneas, La Máquina a otra descolgada. El peruano mandó otro defensa al campo, Adrián Aldrete, para cerrar la línea de cinco y evitar sustos.

Silbatazo de César Arturo Ramos, el Cruz Azul en la final, su séptima desde el Invierno 97. La ilusión, por encima del techo del Estadio Azteca.

 

Nota de El Universal