Por Lorena Cortés
En un diagnóstico realizado por los académicos David Pérez Esparza, Carlos Pérez Ricart y Eugenio Weigened titulado Tráfico de armas y violencia: de la red global al reto de seguridad local, editado en 2021, resaltan la relación entre las armas y la violencia y plantean la idea de dejar de hacerle la guerra a las drogas para hacer la guerra contra las armas.
Según la encuestadora, Small Arms, estimó que en el mundo había aproximadamente 857 millones de armas de fuego en poder de civiles, en América Latina los países que lideran la lista son Brasil con 17.5 millones, México con 16.8 millones, Venezuela con 5.8 millones y Colombia con 4.9 millones.
Michoacán es uno de los estados del país donde se concentra el mayor número de trafico de armas, sólo en el 2018 se aseguraron 2,541 armas de fuego según el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal. Armas más sofisticadas, inclusive armamentos mejores a los de algunas corporaciones policiales.
En lo que va del primer semestre del año se han registrado 1,064 homicidios dolosos en Michoacán, (76 más que en el mismo periodo que el 2020) de estos 861 fueron perpetrados con armas de fuego. Es decir más del 90% de los asesinatos son cometidos con armas de fuego (SESNSP).
El gobierno federal a través de la Secretaria de Relaciones Exteriores, en una histórica denuncia ante un tribunal de Estados Unidos en Massachusetts, denuncio que el trafico ilegal de armas nutre a los grupos criminales en México. Uno de los argumentos que el gobierno mexicano alude es que inclusive hay empresas de armamento en USA que diseñan sus armas pensando en grupos criminales ya que las armas más “predilectas” son rifles AK47 y AR15, o por ejemplo la edición especial de una pistola Colt calibre .38 con el rostro de Emiliano Zapata y la frase atribuida al caudillo de la revolución mexicana: “Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.
El gobernador electo de Michoacán Alfredo Ramírez, ha señalado a las 8 mil armas de fuego que Alfredo Castillo legalizó en 2014 para las autodefensas, armas de las cuales se desconoce su paradero.
La polémica del combate contra el trafico de armas no es nuevo, ya son varias décadas que el flujo hormiga de armas de contrabando llegan a los territorios más recónditos de Michoacán sin que hasta ahora los gobiernos hayan podido revertir.