Martha Elba Torres Martinez

+ Sensata y tajante, la respuesta de EPN a Trump

+ Cadenota humana en la frontera; ¿ya ven por qué no lo tomo en serio?

Por Martha Elba Torres Martínez

Con riesgo de que me tiren de botellazos, me sentí satisfecha de la respuesta de Peña a la brutal embestida esquizofrénica de Trump, con sus tropas que por más que tratar de matizar su perfil, es la mejor entrenada como fuerza letal del mundo.

En honor a la verdad, así la esperaba: sensata y tajante. Ya el Senado había hecho lo conducente: exigir respeto ante lo que definieron sus integrantes como una “irrespetuosa e insultante” conducta hacia México mostrada desde su etapa de candidato presidencial hasta el día de hoy.

“Presidente Trump: Si usted quiere llegar a acuerdos con México, estamos listos. Como lo hemos demostrado hasta ahora, siempre dispuestos a dialogar con seriedad, de buena fe y con espíritu constructivo.

“Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”, fueron palabras de EPN.

Pero ¿ya ven porqué una no lo toma en serio al Peje, aun cuando pueda ser el próximo presidente de México? ¿Qué es eso de una cadena humana, todas y todos vestidos blanco pidiendo “paz y progreso” a lo largo de los tres mil 185 kilómetros de frontera entre ambos países?

No quiero ofender, pero tan loco uno como el otro.

Militarizar esa frontera, en las condiciones actuales: con armas al por mayor, tráfico de drogas y de personas y matones en cada esquina, Dios no lo quiera, cualquier chispa puede explotar el polvorín…

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El martes 3, por invitación, asistí a un encuentro de Cristóbal Arias Solís con medios y amigos cercanos.

Me llamó la atención lo que dijo Reginaldo Sandoval, dirigente estatal del PT y también en el negocio de los Cendis como su líder nacional, sobre la candidatura de la coalición “Juntos Haremos historia” en Morelia.

Y es que confirmó lo que realmente mueve a la coalición: los votos y ganar, así arrastren muchos de los candidatos tamaño colotas bien peludas.

Morena no quiere a Fausto Vallejo –dijo Sandoval Flores en la entrevista colectiva que le hicieron- “por un extremismo de pureza moral y cosas de ese tipo no quieren medir a Fausto. Pero eso no es lo que está en juego ahora, lo que está en juego son votos”.

Por eso misma razón, en 2015, Reginaldo agarró como candidato para presidente municipal de Álvaro Obregón a Juan Carlos Arreygue. El PRD le negó la postulación por malas notas. Al año, fue detenido por su presunta participación como autor intelectual, del asesinato de 10 hombres y que habría ordenado calcinar. Sigue preso.

Reginaldo retrata fielmente lo que en realidad mueve a tantos hacia López Obrador, la perversidad humana, la ambición política y el dinero. Y el pobre Peje, pensando que lo siguen por su inmaculada concepción de un México incorrupto.

Y me va a perdonar mi amigo Cristóbal, pero hasta veo una depreciación a su carrera política que tanto admiro, prestarse a hacer campaña para una mujer que apenas conoce…

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Como me recuerda a Michoacán en esos años bajo el yugo criminal, el caso del obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, que ante lo que ve y oye, tuvo por conciencia propia, defender la vida no nada más de las y los candidatos en Guerrero, sino de los propios sacerdotes y seminaristas. El 6 de febrero, le habían matado a dos curas.

¿Cómo no iba a interceder, si el gobernador Héctor Astillo es el fracaso total andando; si el Grupo de Coordinación Guerrero ha servido para dos cosas; si nueve municipios de la entidad hay vacío de poder? No. Corrijo, estos gobiernan los malosos. 

Son Cutzamala de Pinzón, Tlachapa, Arcelia, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Coyuca de Catalán, Zirándaro, Tlapehuala y Pungarabato, cabecera de Ciudad Altamirano.

A principios de marzo, el titular de Segob, Alfonso Navarrete Prida, llevaba la cuenta de una treintena de aspirantes asesinados, la mayoría en Guerrero, Chihuahua y Jalisco.

El 24 de noviembre de 2017 asesinaron al dirigente del partido Movimiento Ciudadano (MC), Armando Arturo López Solano, en Quechultenango; el primero de enero de este año, apareció ejecutado el empresario a la alcaldía de Atoyac, Adolfo Serna Nogueda. El 26 de febrero Nayeli Rebaja Pedro, candidata a diputada, fue muerta en Chilapa y el 3 de marzo, Homero Bravo Espino, que buscaba la alcaldía de Zihuatanejo.

¿Y qué hizo el gobierno de Astudillo y Navarrete Prida? Quemar al obispo en leña verde por haber pedido por vidas.

¿Y qué es lo que me recuerda a Michoacán? Lo que tuvieron que soportar tantos sacerdotes en estos pueblos que estuvieron tan alejados de las autoridades. Y no por el ahora cardenal emérito Alberto Suárez Inda, que siempre se negó rotundamente a mediar para el pago en el secuestro de tantísimos empresarios.

¿Quién lo tuvo qué hacer? Otro empresario. Eso sí, con el “Michoacanazo” de 2009, Felipe Calderón lo metió al bote por haber negociado la vida de tantas personas…